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TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN CON O SIN HIPERACTIVIDAD

(Extraído de ““Déficit de Atención con Hiperactividad. Manual para padres y educadores” de Isabel Orjales)

0. INTRODUCCIÓN

El trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDA-H), conocido coloquialmente como hiperactividad es la psicopatología más frecuente en la infancia, ya que afecta aproximadamente al 3-5% de la población infantil.

La delimitación y definición de la hiperactividad ha cambiado a lo largo del tiempo y se han utilizado gran cantidad de términos para señalarla:

conducta hiperactiva, síndrome hiperquinético, disfunción cerebral mínima, trastorno por déficit de atención…).

Existe además discrepancia entre los investigadores y expertos en TDA-H acerca del origen y la sintomatología relevante asociada al trastorno (punto de vista médico, psicológico, pedagógico…).

1. DEFINICIÓN Y CARACTERÍSTICAS

El grupo de niños y niñas hiperactivos constituyen un grupo muy amplio, diverso y heterogéneo de personas que difieren de forma más o menos importante en los rasgos, síntomas y conductas que manifiestan, los ambientes en que aparecen y las causas que parecen justificarla.

El TDA-H afecta al funcionamiento personal, social y comportamental de la persona que lo padece.

En la caracterización del trastorno, se hace referencia a las características comportamentales, cognitivas y emocionales que definen el funcionamiento de los niños afectados por éste.

1.1. Características comportamentales

Dos son los ejes principales sobre los que incide el TDA-H:

  • El déficit de atención
  • La hiperactividad-impulsividad
 

La mayoría de los niños afectados por TDA-H presentan un trastorno de tipo combinado con sintomatología apreciable en ambos ejes (déficit de atención y hiperactividad-impulsividad). Sin embargo, también podemos encontrar niños y niñas cuya sintomatología vaya asociada a uno sólo de los ejes, hablaremos entonces de niños con TDA-H con predominio de desatención o niños con TDA-H con predominio de la hiperactividad-impulsividad.

En todos los casos e independientemente del eje que predomine, a todos ellos van a ser denominados “niños con trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad”.

Eje 1:

Atención La atención del niño Hiperactivo suele ser dispersa y suele alterarse con facilidad ante la presencia de otros estímulos +irrelevantes.

Los niños con TDA-H tienen dificultades para seleccionar y priorizar de forma correcta los estímulos relevantes (Orjales, 1999).

Los síntomas y comportamientos más habituales asociados a la desatención son:

Comportamientos de desatención

  • No termina las tareas que empieza. Comete muchos errores
  • No se centra en las tareas y actividades que realiza (juegos, tareas escolares…).
  • Muchas veces parece no escuchar cuando se le habla directamente.
  • Tiene dificultades para organizarse (materiales escolares, ropas, juguetes…).
  • Evita las tareas que requieren esfuerzo.
  • Muy a menudo pierde cosas que necesita (juguetes, ejercicios escolares, material escolar, libros, ropa…).
  • Se distrae con cualquier cosa
  • Conducta caótica, inquieta, no focalizada en objetivos o finalidades concretas y carente de persistencia.
  • Presentan una actividad permanente e incontrolada sin que vaya dirigida a un determinado objetivo.
  • Se distrae con facilidad sobre todo cuando el nivel de complejidad es elevado y exige manejar conceptos abstractos.

Eje 2:

Hiperactividad-impulsividad Hiperactividad Una de las características más llamativas del niño hiperactivo es la excesiva actividad motriz que manifiesta, muy por encima de la normal para su edad y nivel madurativo.

Este exceso de actividad motriz se manifiesta generalmente como una necesidad de moverse constantemente (levantarse, deambular, correr, mover las piernas …) y por la falta de autocontrol corporal. Suele ser el síntoma que más llama la atención y el que con mayor frecuencia alerta a las familias y al profesorado.

Las conductas más habituales asociadas a la hiperactividad son:

Comportamientos de hiperactividad

  • Movimientos constantes de manos y pies.
  • Se levanta constantemente del asiento.
  • Corretea por todos los lados.
  • Le cuesta jugar a actividades tranquilas.
  • Está activado como si tuviera un motor.
  • Habla en exceso (mucho y muy rápido).
  • Se muestran impacientes y no son capaces de esperar su turno en las actividades en las que participan más niños.
  • Interrumpen las tareas o actividades de los compañeros y las explicaciones del profesor.

En la mayoría de los niños con TDA-H la hiperactividad motriz se manifiesta en la educación infantil y en los primeros años de la educación primaria con movimientos muy llamativos y poco ajustados a la dinámica del aula que consisten generalmente en deambulaciones por el aula sin objetivos concretos, movimientos exagerados, levantarse constantemente, correr en vez de andar…

Esta hiperactividad es sustituida a partir de los 9 años aproximadamente, por otros comportamientos motrices más discretos, menos llamativos y más ajustados al contexto y a la dinámica del mismo tales como (pedir ir al baño para poder levantarse y andar un poco, levantarse y acudir a la mesa del profesor con frecuencia para que éste le corrija o para hacerle una pregunta, acudir a la papelera a sacar punta… además el movimiento se va limitando cada vez más al espacio que ocupa el alumno (rascarse la cabeza, juguetear con los materiales escolares, sentarse sobre una u otra pierna, mover rítmicamente la pierna…).

Impulsividad

Muchos niños hiperactivos poseen un estilo cognitivo impulsivo caracterizado por la rapidez, inexactitud y simpleza en los procesos de percepción y análisis de la información y en la realización de las tareas escolares.

Presentan también una impulsividad comportamental ligada a la falta de control motriz y emocional (Orjales 1999).

Los síntomas y conductas que nos sirven para valorar la impulsividad del niño hiperactivo son:

Comportamientos de impulsividad

  • Se precipita en responder antes de que se hayan completado las preguntas.
  • Tiene dificultades para esperar su turno.
  • Suele interrumpir o se inmiscuye en las actividades de otros (conversaciones, juegos, tiempos de trabajo…).

Además de los síntomas primarios asociados a los ejes conductuales del TDA-H, podemos observar también la presencia de una serie de problemáticas asociadas que pueden aparecer o no: Síntomas primarios Problemáticas asociadas Déficit de atención Actividad motora excesiva Impulsividad Problemas de comportamiento Dificultades de aprendizaje Problemas de relación social Bajo nivel de autoestima Alteraciones emocionales

 

1.2. Características cognitivas

  • Dificultad en la atención controlada frente a la automática Los niños hiperactivos muestran un buen rendimiento en pruebas de procesamiento automático (cuando la tarea es conocida o no es difícil) y peor rendimiento en aquellas que requieren más esfuerzo, las de procesamiento controlado (tareas nuevas o que no han sido bien aprendidas).
  • Dificultad para distinguir los estímulos relevantes de los irrelevantes y de procesar varios estímulos de forma simultánea. La capacidad para seleccionar los estímulos relevantes de la tarea entre el conjunto de estímulos total que se reciben se denomina atención focalizada. Los niños hiperactivos tienen grandes dificultades para distinguir los estímulos de ambas categorías y centrar su atención solamente en los estímulos relevantes. A nivel académico es importante tener en cuenta que cuantos más estímulos irrelevantes presente la tarea peor rendimiento se produce.
  • Dificultad para mantener la atención de forma continuada. Los niños hiperactivos no tienen más dificultades que otros para centrar su atención en tareas simples, pero sí tienen dificultades para mantener ese grado de atención durante periodos largos de tiempo, por lo que aquellas tareas que requieran de un procesamiento continuado y de un tiempo de ejecución mayor tienen mayor probabilidad de error.
  • Dificultades de Procesamiento de la información. Procesamiento más superficial. Los niños hiperactivos utilizan para aprender estrategias simples, procesan la información de forma demasiado rápida, desorganizada y sin sentido, no estableciendo generalmente conexiones con aprendizajes previos. Este procesamiento simple tiene como consecuencia mayores dificultades en el aprendizaje y mayores dificultades para recordar lo aprendido.
  • Mayor sensibilidad a las variaciones del contexto o del ambiente de trabajo. El comportamiento de los niños hiperactivos es más susceptible y se altera con mayor facilidad ante las modificaciones del entorno. Esta dependencia se produce tanto en el ámbito cognitivo, como en el comportamental (ruidos, estímulos visuales, presencia o ausencia del profesor…) y el emocional (mayor dependencia de la aprobación de los adultos, menor autonomía, cambios de humor repentinos…).
  • Estilos cognitivos inadecuados para el aprendizaje escolar. Los niños hiperactivos tienen más dificultades escolares porque sus estilos cognitivos (y por lo tanto su funcionamiento cognitivo) son poco eficaces para el aprendizaje.

Por lo general, los niños con TDA-H tienen:

  • un estilo cognitivo impulsivo;
  • un estilo dependiente de campo (pensamiento poco analítico) y;
  • rigidez cognitiva.

 

1.3. Características emocionales

Desde un punto de vista emocional, los niños con TDA-H muestran un desarrollo más inmaduro que sus compañeros de clase. Cambian con frecuencia de estado de ánimo, toleran menos la frustación, les cuesta aceptar sus errores y culpan con frecuencia a los demás de los errores y fracasos, les cuesta ponerse en el lugar de los otros y tener en cuenta sus deseos y sentimientos.

Destacamos por su importancia las siguientes características:

  • Baja tolerancia a la frustación.

Los niños y niñas con TDA-H se ven sometidos a mayor número de situaciones frustantes a lo largo de su desarrollo. La sucesión de situaciones frustantes junto a las escasas experiencias de éxito, pueden producir un sentimiento de indefensión que lo hagan más intolerable ante situaciones de exigencia escolar, familiar…

 

  • Baja autoestima o autoestima aparentemente inflada.

Contrastando la información que el niño recibe de las personas que le rodean con la imagen de la realidad, el niño va formando su autoconcepto. Los niños con TDA-H son más difíciles de educar por lo que con mayor frecuencia suele recibir una información más negativa de su comportamiento y de su capacidad. Por otra parte, la realidad es que el niño crece sometido a mayor número de fracasos que los demás niños; por lo general comete muchos más errores que sus compañeros y en las comparaciones con los niños de su edad y con sus hermanos sale siempre perjudicado. Toda esta información les lleva en muchos casos a desarrollar un autoconcepto negativo y por lo tanto una baja autoestima.

  • Aparición de sentimientos depresivos La investigación parece reflejar un mayor índice de sentimientos depresivos en los niños hiperactivos en comparación con los niños no hiperactivos de su misma edad y condición social. La experiencia clínica señala la existencia de dos modos de reacción de los niños con TDA-H.