Definición
y Características |
Definición

El
mutismo selectivo es un trastorno
de la conducta
que se inicia en la infancia y
que se caracteriza por la dificultad
del niño, con competencia
lingüística y comunicativa
adecuada para su edad, para interactuar
verbalmente con determinadas personas
y en determinadas situaciones;
es decir los niños con mutismo
selectivo se comunican verbalmente
con normalidad en los entornos
más familiares y próximos
y no lo hacen en entornos y situaciones
menos familia res y/o con personas
poco conocidas. |
Características
La
característica esencial
del mutismo selectivo es, por lo
tanto, la inhibición
persistente del habla en situaciones
sociales específicas (Olivares,
2007).

Su
inicio se produce generalmente
en los primeros años de
vida, y se manifiesta generalmente,
de forma evidente, cuando el niño
se incorpora a la escuela infantil
o se escolariza en los centros
educativos.
Muchos
niños y niñas con
mutismo selectivo suelen presentar
además algunos rasgos de
personalidad característicos
como timidez, retraimiento social,
dependencia, perfeccionismo…
Esta
inhibición del habla raramente
remite de forma espontánea
y puede prolongarse durante muchos
años si no se interviene.
El
mutismo selectivo conlleva altos
niveles de sufrimiento personal,
y tiene como consecuencia importantes
problemas de adaptación
al entorno. Puede mediatizar el
desarrollo afectivo-emocional y
repercutir negativamente (siempre
en función de su gravedad
y del grado de generalización
del rechazo a hablar) en el desarrollo
social, personal y académico
del niño. |
La
Asociación Americana de Psiquiatría
(A.P.A.), en su manual para el diagnóstico
y estadístico de los trastornos
mentales DSM-IV TR (2000), incluye el
mutismo selectivo en el apartado de Trastornos
de inicio en la infancia, la niñez
y la adolescencia. El manual realiza
la caracterización clínica
del mutismo selectivo y establece los
criterios para su diagnóstico.
Criterios
diagnósticos DSM-IV
TR |
Criterio |
Observaciones |
Criterio
1:
Incapacidad
persistente a hablar en situaciones
específicas (en la escuela
y en general en situaciones en
las que estén presentes
personas desconocidas) a pesar
de hacerlo en otras situaciones
(con los padres y con personas
muy familiares). |
La
evaluación de este
apartado exige delimitar
claramente en qué ámbitos
(familiar, escolar y sociaI)
y situaciones habla y no
habla y con qué personas concretas
habla y no habla en cada
uno de ellos.
La
recogida de información
puede realizarse a través
de registros de observación,
entrevistas a la familia y
a los profesionales del centro
escolar y grabaciones de audio
o video realizada en el ámbito
familiar en situación
espontánea. |
Criterio
2:
La alteración
interfiere en el rendimiento
escolar o la comunicación
social
|
La
valoración de este
criterio diagnóstico
requiere una evaluación
minuciosa de la competencia
curricular y social del alumno.
La interferencia en la relación
social y en la comunicación
interpersonal es notoria
desde el principio (suelen
ser niños con pocos
amigos, que tienden a aislarse
y a jugar solos en
el recreo…). Sin embargo
la interferencia en el rendimiento
escolar no se hace evidente
hasta etapas posteriores.
La
recogida de información
puede realizarse a través
de registros de observación
y pruebas de contenidos.
|
Criterio
3:
La
duración de la alteración
es de por lo menos 1 mes |
El
mutismo selectivo suele presentarse
generalmente desde el inicio
de la escolaridad, por lo
que la entrevista al profesorado
acerca de la historia escolar
del niño, puede resultar
suficiente para recoger la
información.
Cuando
se tenga sospechas de que un
niño en el inicio de
la escolarización presenta
un mutismo selectivo, es conveniente
ampliar el tiempo al primer
trimestre para descartar
los problemas de adaptación |
Criterio
4:
La
incapacidad para hablar no se
debe a una falta de conocimiento
o de fluidez del lenguaje hablado
requerido en la situación
social. |
Los
niños con mutismo selectivo
poseen, por lo general, la
competencia lingüística
y comunicativa propia de su
edad cronológica. Por
lo general, no hablan en la
escuela, pero se comunican
verbalmente de una manera normal
en casa.
La
grabación en casete
o en video de una situación
espontánea en el ámbito
familiar en la que el niño
habla puede ser suficiente
para recoger información.
Además podemos utilizar
instrumentos de evaluación
de la competencia lingüística
que no le exijan al niño
utilizar el lenguaje verbal.
|
Criterio
5:
El
trastorno no se explica mejor
por la presencia de un trastorno
de la comunicación y no
aparece exclusivamente en el
transcurso de un TGD, esquizofrenia
o un trastorno psiquiátrico |
El
mutismo del niño puede
ser un síntoma de otro
trastorno psiquiátrico.
Es necesario por ello realizar
un diagnóstico diferencial
y valorar si es o no un mutismo
selectivo descartando la existencia
de: Discapacidad mental, trastorno
generalizado del desarrollo,
trastornos del lenguaje y la
comunicación, trastornos
de ansiedad y otros.
Es
conveniente también
tener en cuenta la existencia
de problemas emocionales graves
derivados de hechos traumáticos
como: rupturas familiares,
duelos, abusos, malos tratos,
estrés post-traumático… que
pueden producir síntomas
similares.
Para
el diagnóstico diferencial,
podemos realizarse, pueden
realizarse pruebas médicas
(audición, neurologícas…),
y utilizar informes psicológicos
y psiquiátricos.
|
El
diagnóstico del mutismo selectivo
requiere la presencia de todos
los criterios citados en el
cuadro anterior. La responsabilidad de
la coordinación de todos los docentes
implicados y la gestión del proceso
de diagnóstico, recaerá en
el Orientador/a del centro escolar.
Evaluación
Psicopedagógica |
Una
vez realizado el diagnóstico será necesario
llevar a cabo una evaluación psicopedagógica
que, considerando los ámbitos
personal, escolar y familiar, tendrá como
finalidad básica, definir por
un lado, cuáles son los posibles
factores que han desencadenado el mutismo
y, por otro, cuáles han contribuido
a su consolidación y refuerzo.
La
recogida de datos se centrará en
los siguientes aspectos:
Ámbito
personal |
- Condiciones
comunicativas y lingüísticas
del alumno/a: con quién
habla, con quién no, en
qué tono, con qué longitud, cuánto…
- Comportamientos
asociados al mutismo: conductas
de evitación
y escape, grado de tensión
corporal…
- Historia
del problema: posibles causas,
manifestaciones iniciales, evolución
del problema …
- Competencia social del alumno/a.
- Competencia
lingüística
del alumno/a.
- Tipo
de ayudas que facilitan la interacción
verbal
- …
|
Ámbito
escolar
|
- Contexto
socio-personal de enseñanza-aprendizaje:
Vinculación con tutora,
estilo de autoridad; clima social
del aula …
- Atribuciones, cogniciones y expectativas
respecto al problema del alumno/a.
- Características del proceso
de enseñanza-aprendizaje:
(organización física
del aula, estrategias didácticas…)
- Medidas adoptadas para paliar
la dificultad y resultado de las
mismas.
- Actuaciones
del profesorado ante las situaciones
de no habla del niño (ignorar, insistir,
permitir uso de lenguaje no verbal,
castigar…)
- …
|
Ámbito
familiar |
- Estilo de autoridad familiar.
- Competencia social y estilo relacional
de la familia
- Composición
familiar y clima.
- Atribuciones, cogniciones y expectativas
respecto al hijo y su problema.
- Reacciones
de los padres en las situaciones
sociales concretas en las que
se manifiesta el problema (insistir,
obligar, sugerir, castigar, prometer…)
- Medidas adoptadas y resultados.
- …
|
El
análisis de los datos recogidos
nos permitirá:
- Establecer
las hipótesis causales
respecto al origen y consolidación
del problema
- Determinar
las necesidades educativas del niño
- Diseñar las
pautas de intervención en los
distintos ámbitos
(escolar y familiar).
Las
necesidades educativas más
relevantes para los niños
con mutismo selectivo van a ser
las relacionadas con los ámbitos
afectivo-emocional y social. Pueden
destacarse las siguientes:
|
Ámbito
afectivo-emocional:
- Ser comprendido y aceptado
por los adultos de referencia
y los iguales.
- Vincularse
afectivamente de forma positiva
con el adulto de regencia.
Recibir seguridad, confianza
y aceptación por parte
de éste.
- Modificar sus expectativas
negativas respecto a las relaciones
sociales con los iguales y los
adultos de referencia.
- Mejorar su sentimiento de competencia
y de capacidad de afrontamiento.
- Disminuir la ansiedad y la
frustración.
|
Ámbito social:
- Mejorar sus habilidades de
relación con iguales.
- Mejorar su integración
en el grupo clase.
- Desarrollar un rol adecuado
dentro del grupo.
- Aprender estrategias de participación
por turnos
|
Ámbito comunicación:
- Establecer interacciones verbales
con los adultos y niños
de la escuela y de su entorno
social y familiar
- Disminuir la ansiedad en las
situaciones de interacción social
con otros.
|
Dado
el origen multicausal del mutismo la
intervención que se propone debe
contemplar la actuación en los
diferentes ámbitos “sociales” y
relevantes del niño: el familiar-social
y el escolar. Igualmente ésta
debe girar en torno a dos objetivos
básicos, uno general que pretende
mejorar las condiciones personales y
sociales del alumno/a y otro más
específico que incide directamente
en la interacción verbal.
El
objetivo final de la intervención
es que el niño con mutismo selectivo
sea capaz de interactuar verbalmente
de forma espontánea con los adultos
y niños de la escuela y de su
entorno social y familiar, llevando a
cabo peticiones verbales espontáneas
y respondiendo de forma audible a las
preguntas que los demás interlocutores
le plantean.
Pautas
y orientaciones para la familia |
El
problema debe ser abordado en su
justa dimensión; no es recomendable
manifestar ansiedad y preocupación
excesiva que sólo incrementa la
ansiedad y bloqueo del niño y
tampoco ignorar el problema pensando
que se resolverá de forma espontánea.
Hay que adoptar medidas que favorezcan
el desarrollo sociopersonal del niño
y estimulen su habla en las diversas
situaciones de interacción verbal
con otros.
Pautas
para el desarrollo personal |

-
Ofrecer al
niño un ambiente
de seguridad, comunicación,
serenidad, comprensión
y afecto. No juzgarle ni
criticarle. Manifestar confianza
en sus posibilidades y en la
superación del problema.
-
Posibilitarle
experiencias que le conduzcan
al desarrollo de aspectos personales,
y sociales relevantes (autonomía,
desarrollo de hábitos…)
-
Incidir y valorar lo que hace
bien.
-
Eliminar o
reducir las actitudes de sobreprotección.
-
Evitar la exigencia
excesiva de perfección, tanto en
lo que respecta al habla como
a las tareas y actividades que
el niño realiza.
-
Posibilitar
que el niño
realice alguna actividad física
deportiva de carácter
lúdico que le permita
descargar las tensiones acumuladas
durante la jornada escolar.
-
Fomentar al
máximo la
interacción del niño
con compañeros, vecinos
y amigos: participar en actividades
extraescolares, acudir a parques
infantiles, celebrar las fiestas
comunitarias, acudir a espectáculos
propios de la edad, invitar a
niños a casa, acudir
a casas de otros…
-
Mantener una
comunicación
recíproca y continuada
con la escuela.
|
Pautas
para la estimulación del habla |
Qué HACER |
- Modelar y enseñar al niño
formas adecuadas de iniciar y mantener
interacciones verbales con otros
(cómo saludar, cómo
pedir jugar, cómo acercarse…).
- Reforzar todas las aproximaciones
verbales y no verbales del niño
hacia otras personas tanto iguales
como adultos. Comentar con él
el agrado y las ventajas de jugar
con otros, de tener amigos, invitar
a amigos a casa…)
- Fomentar la interacción
social (y verbal) con iguales y
con adultos:
- Realizando la labor de mediador
en la interacción con iguales.
- Planificando situaciones que
faciliten la comunicación verbal
con otros (actos públicos,
celebraciones, cumpleaños,
juegos…).
- Reforzar el círculo de
amigos que tiene el niño
y ampliarlo progresivamente.
|
Qué NO
HACER |
- Realizar comentarios que hagan
referencia a que no habla.
- Reñirle y anticiparle
posibles consecuencias negativas
por no hablar.
- Expresar comparaciones con otros
hermanos, compañeros …
- Realizar comentarios que le sugieran
cuándo puede empezar a hablar,
cuándo es el momento idóneo,
cómo puede hacerlo
- Forzarle a hablar en situaciones
sociales en las que se observe
ansiedad excesiva.
- Realizar comportamientos que
puedan reforzar y mantener el mutismo
del niño: adelantarse a
sus deseos dar por válidas
las respuestas gestuales…
- Mostrar ansiedad, preocupación
o enfado ante la conducta del niño.
- Justificar al niño ante
otras personas cuando no responde
a las preguntas de éstas
(“Es muy tímido”…)
|
Pautas
y orientaciones para la
escuela |
Pautas
para el desarrollo personal |
- Intensificar
el vínculo afectivo
positivo con el niño, incrementando
la frecuencia de las interacciones
con él, estableciendo contacto
físico cariñoso frecuente
con él, utilizando el elogio
privado y público, contando
con él en el aula, hacerle
consciente de la atención
del profesor con sonrisas y guiño …
- Favorecer las interacciones entre
los niños y entre éstos
y los adultos en el centro, mediante
actividades en pequeño grupo.
y actividades de juego libre y
juego dirigido (juego social, juego
cooperativo…).
- Eliminar las actuaciones, tanto
de los compañeros como
de los profesores, que puedan mantener
el comportamiento de mutismo, tales
como dar por válidas respuestas
gestuales del niño, darle
la posibilidad o sugerirle que
responda de otras formas distintas
a la verbal, permitir que otros
niños pidan algo o respondan
por él, realizar comentarios
que justifiquen o expliquen el
comportamiento del niño
(“No habla porque…”…).
- Evitar la sobreprotección,
favoreciendo la autonomía
y desarrollo del niño (asignar
pequeñas tareas de responsabilidad
dentro del aula…).
- Aumentar el control del
adulto en las interacciones entre
los iguales, con el fin de evitar
el aislamiento del alumno y en
el trabajo del aula.
- Respetar escrupulosamente su
turno en las actividades de participación
pautada.
- Programar y realizar actividades
que impliquen movimiento corporal
y contacto físico entre
los niños (hacerse cosquillas,
formar “montones”,
darse abrazos…).
- Programar y desarrollar actividades
de relajación para realizar
en grupo (salir a borrar la pizarra,
repartir materiales, llevar algo
a otro profesor, recoger fotocopias
en conserjería, acompañar
a un niño...).
- Reforzar con frecuencia los comportamientos
y actuaciones que el niño
realiza bien (trabajos escolares,
atención a las explicaciones,
disposición al trabajo,
ayuda a compañeros…).
- Programar tiempos de coordinación
de todo el profesorado que interviene
en la atención educativa
del grupo al que pertenece el alumno,
para dar coherencia y consistencia
a la intervención educativa.
- Mantener
estrecha relación con la
familia para el trasvase de información
y el ajuste de las pautas y estrategias
a implantar en el ámbito
familiar.
|
Pautas
para
la estimulación del habla |
- Diseñar y planificar actividades
y juegos de producción de
sonidos y comunicación corporal:
- Juegos de movimiento corporal
(imitación de gestos, adivinar
objetos o acciones mediante mímica,
dirigir a un compañero con
los ojos vendados…).
- Juegos de producción de
sonidos corporales (palmadas, soplidos,
golpes con pies, silbidos, chasquidos…).
- Juegos con sonidos inarticulados
y articulados (encadenamiento de
sonidos, gradación de sonido,
asociación de sonidos a
movimientos…).
- Realizar actividades y juegos
de habla enmascarada, en las que
al niño no se le ve la cara
mientras habla (títeres,
marionetas, hablar por teléfono
dentro de una casita, máscaras,
juegos de hablar al oído…).
- Planificar las actividades en
las que se requiere al alumno una
emisión fonética
o verbal, teniendo en cuenta tres
ejes fundamentales, que deberán
graduarse siempre de menos a más:
Personas
implicada en el acto comunicativo |
Longitud
de emisión requerida |
Intensidad
de la emisión verbal |
- Alumno y profesor
- Alumno,
profesor y un compañero
- Parejas
o tríos
- Pequeño grupo
con el profesor
- Grupo clase
- …
|
- Emitir sonidos con
el cuerpo
- Emitir sonidos articulados
- Responder con monosílabos
(sí, no, otros)
- Responder con una palabra
- Responder con frases
cortas
- …
|
- Vocalización
sin sonido
- Vocalización
con sonidos apenas audible
- Vocalización
con sonidos audible pero
bajo
- Volumen ajustado a
la situación.
|
- Planificar las situaciones
de exigencia de respuesta oral
partiendo siempre de lo que el
niño es capaz de hacer
en cada momento.
- Planificar y diseñar
momentos diarios y frecuentes
en los que el profesor haga una
pregunta sencilla al alumno (inicialmente
con respuesta de una sola palabra,
progresivamente con respuestas
de mayor longitud).
- Plantear juegos de pareja que
requieran emisiones verbales
sencillas en cuanto a contenido
y breves en cuanto a longitud
(lotos, memoris, el mensaje secreto,
adivinar oficios,…)
- Organizar en torno a los rincones
del aula pequeños grupos
de trabajo y/o de juego en los
que se le facilite al niño
el intercambio verbal con compañeros.
- Reforzar la respuesta verbal
del niño. Las consecuencias
naturales asociadas a la emisión
verbal tales como, conseguir
los materiales necesarios para
realizar un trabajo, realizar
el trabajo que más le
gusta, jugar con un juego elegido
por él... son suficientemente
reforzadores.
- Utilizar, en función
de las necesidades y de la situación,
técnicas como el desvanecimiento
estimular. Esta técnica
consiste en diseñar situaciones
en las que estén presentes
personas con las que el niño
habla habitualmente (padres)
y personas con las que no lo
hace (profesores) hasta conseguir
que hable con todas ellas Cuando
esto ocurre, se van retirando
progresivamente los primeros.
Este desvanecimiento debe realizarse
muy progresivamente.
- La gran tendencia a la acomodación
del niño (y del entorno)
en el nivel de emisión
verbal alcanzado por éste,
sugiere la necesidad de ir aumentando
la exigencia de emisión
verbal y las situaciones
de intercambio comunicativo de
forma continua.
- Por último, no conviene
mantener la aplicación
de una estrategia durante más
de dos semanas, si ésta
no ha producido progresos en
el niño. Cuando esto ocurra,
diseñaremos y probaremos
con otro tipo de estrategias.
|
|