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PROPUESTA DE INTERVENCIÓN EDUCATIVA

1. Rediseñar el ambiente físico del aula:

Se pretende ofrecer al alumno un ambiente físico regulado, organizado y seguro, que le proporcione claves para un funcionamiento adecuado en el aula y que le permita regular con facilidad los comportamientos desajustados.

El ambiente físico, no sólo estaría relacionado con las condiciones de sonoridad, luminosidad, ventilación, etc., sino que también haría referencia a la organización y distribución de las personas en el espacio aula, a los materiales y recursos de uso habitual y a otros aspectos tales como los sistemas de relación, transito, uso, etc.

1.1. Condiciones físicas. Elementos a contemplar.

Elementos a contemplar

Cómo hacerlo. Sugerencias

Estímulos sonoros

Garantizar la ausencia de ruidos molestos y estímulos sonoros distractores (ajenos a la tarea). Esto es imprescindible en momentos didácticos tales como  explicaciones y trabajo individual concentrado.

En momentos determinados de trabajo individual y concentrado, la profesora deberá cuidarse, incluso, de no interrumpir con comentarios en voz alta.

Conviene delimitar claramente los tiempos de trabajo individual concentrado (principio y fin). Durante este tiempo se exigirá que los comentarios y preguntas sean pocas y en voz muy baja (utilizar claves gestuales y no verbales para solicitar la atención de la profesora).

Estímulos visuales

Conviene retirar los posibles estímulos visuales distractores ajenos a la tarea (carteles, murales, dibujos...) del “escenario” didáctico donde ésta se está produciendo y colocar en éste, estímulos visuales que son relevantes para ella.

Los carteles, murales, trabajos de los alumnos, registros... pueden colocarse en las paredes del fondo, fuera del campo visual de los alumnos.

Ventilación

Será conveniente ventilar el aula varias veces al día. Pueden aprovecharse para ello momentos de cambio de actividad, que además permitirían a los alumnos relajarse un poco después de cada sesión de trabajo.

 1.2. Organización y distribución de los alumnos en el aula.

Elementos a contemplar
Cómo hacerlo. Sugerencias

Ubicación de los alumnos

Los lugares más recomendables para los alumnos que presentan problemas de desatención, son los que están en la parte delantera de la clase y/o muy cercanos a la mesa de la profesora. Igualmente será conveniente colocarlos al lado de compañeros que puedan ofrecerles modelos adecuados de atención y trabajo.

Igualmente será conveniente evitar las posiciones cercanas a puertas, ventanas y zonas de tránsito continuo.

En momento determinados y como refuerzo especial el alumno podrá ocupar otros lugares para realizar actividades muy concretas.

Agrupamientos de los alumnos

Los agrupamientos de los alumnos se harán siempre en función de los objetivos y condiciones de la actividad:

  • Para trabajos de carácter individual habrá que colocar a los alumnos en  mesas separadas, orientadas hacia el frente de la clase. Esta organización reporta importante beneficios para todos los niños y especialmente para los que  presentan dificultades atencionales
  • Los trabajos grupales requerirán agrupamientos en parejas, tríos, pequeño grupo, etc. en función de los objetivos de cada actividad.
  • Es conveniente que en cada una de estas distribuciones los alumnos con dificultades mantengan siempre el mismo lugar y lo conozcan de antemano.
  • La configuración y composición de los diferentes grupos de trabajo deben ser definidas por la profesora en función de objetivos de carácter social, aprendizaje, etc (grupos heterogéneos en cuanto a competencia, compañeros que ofrezcan modelos adecuados de trabajo.

1.3. Materiales y recursos de uso habitual.

Elementos a contemplar
Cómo hacerlo. Sugerencias

Materiales de uso común

Asignar un lugar en el aula para cada uno de los materiales de uso común y reglamentar las rutinas de utilización. La ubicación de los mismos cuidará especialmente que los desplazamientos de los alumnos no requieran recorridos largos, ni que las acciones que en ellos se realizan supongan distracción para los demás.

Las responsabilidades de cuidado y uso del material (reparto, recogida...) pueden ser utilizadas para proporcionar a los alumnos con dificultades atencionales e hiperactividad descansos funcionales.

Materiales individuales

La profesora trabajará expresamente en el aula para desarrollar en los alumnos hábitos de cuidado, orden, selección, y utilización  adecuada de los materiales, de tal manera, que en cada momento el alumno disponga y utilice solamente los materiales imprescindibles para la tarea.

La utilización del material escolar debe estar regida por una normativa que establezca las fórmulas de uso (cómo pedir, cuánto tiempo puede utilizarse, cuándo y cómo recoger, cómo compartir...).

Antes de realizar cualquier actividad, junto con la explicaciones de cómo y cuándo se hace habrá que hacer referencia al material concreto que se va a utilizar.

Al finalizar la actividad los alumnos recogerán el material utilizado. El hábito de recoger y guardar debe formar parte de los contenidos de enseñanza y aprendizaje del aula.

 2. Establecer y utilizar estrategias para captar y mantener la atención.

El momento inicial de cualquier actividad (cuando se presenta la tarea, se dan las instrucciones y/o explicaciones relacionadas con ella...) es fundamental y básico para desarrollar eficazmente la tarea posterior. Es por ello que, cuidar  especialmente este momento y garantizar que el alumno/a atiende y comprende lo que tiene que hacer es nuestro primer objetivo.

2.1. Atención sostenida. Captar la atención:

Características TDAH

Respuestas educativas. Sugerencias

Problemas de atención sostenida: dificultad para percibir datos e informaciones del contexto

 

Mantener la atención le exige más esfuerzo que a los demás

 

Distracciones ante estímulos irrelevantes.

 

Mejora la atención con ayudas visuales (gráficos, esquemas, dibujos...)

 

Mejor atención ante actividades novedosas.

 

Mejor atención con participación activa del alumno durante el procesamiento de las instrucciones o explicaciones.

Señalar mediante estímulos visuales (señalizadores, imágenes...) y/o sonoras, el inicio y el final del momento didáctico clave (dar instrucciones o explicar).  Por ejemplo, si tal y como se expone en el documento “Establecimiento de una normativa”,  se van a utilizar tarjetas de colores para marcar los momentos de inicio y fin de la instrucción, utilizaremos simultáneamente a su presencia mensajes gestuales y orales relacionados. La tarjeta indicadora de atención podrá permanecer presente durante todo el tiempo que dure la explicación.

Durante la explicación conviene utilizar la pizarra para destacar en ella los puntos claves (conceptos, secuencia de acciones...). Estos datos escritos o gráficos deben ser claros, bien organizados, agrupados en función de criterios preestablecidos, resaltados, etc. La monotonía y desorganización de los datos visuales no ayuda demasiado a los niños con problemas de atención.

Utilizar estrategias prosódicas tales como la gesticulación excesiva o la entonación exagerada para captar la atención o recobrarla cuando ésta se ha perdido. Por ejemplo, empezaremos “representando” la explicación, llamando la atención del alumno que lo detectará como novedoso, y volviendo a una expresión “más normal” una vez conseguida la atención.

Durante las explicaciones mantener un constante contacto visual “cómplice y comunicativo” con el alumno. Hacerle notar a través de la mirada que lo está haciendo bien. De cualquier, si esto no es posible, al menos deberemos establecer este contacto al inicio de la explicación y esperar a que él nos comunique con la mirada su incorporación a la misma.

Simultáneamente, podremos utilizar  gestos de acercamiento para reconducir una posible distracción: daremos las instrucciones muy cerca del alumno, le daremos golpecitos en el hombro reclamando su atención, utilizaremos algún código verbal privado pactado anteriormente con él, etc.

Durante la explicación, plantearemos al alumno preguntas frecuentes y sencillas sobre el contenido de las explicaciones, haciendo hincapié en los aspectos fundamentales. Esto nos permitirá por un lado comprobar que ha entendido lo fundamental y si no es así, dirigir la atención hacia los aspectos más importantes.

Una vez concluida la explicación o la instrucción, haremos un resumen de la misma y pediremos al alumno que lo repita en privado o públicamente, de la manera más completa posible. Confirmaremos con ello que el alumno ha comprendido lo que se le pide y que puede empezar a trabajar.

De forma paralela a todas estas estrategias, podemos modelar  comportamientos de atención y entrenar al alumno para adoptar posturas y actitudes que la favorezcan. Esto puede realizarse en sesiones individuales y colectivas, en función de la mayor o menor dificultad que el alumno presenta para ello. En la ejemplificación “Establecimiento de una Normativa” se señalan algunas estrategias en esta dirección.

Al igual que captar la atención, mantenerla durante la realización de la tarea es fundamental. La distracción durante la ejecución, altera los procesos de comprensión y de elaboración de las respuestas.  El alumno no sabe dónde va, qué le falta por hacer, no establece una secuencia lógica de contenidos y acciones, pierde elementos y contenidos claves... En estas condiciones difícilmente su trabajo puede ser eficaz.

Para mantener la atención y desarrollar la capacidad de concentración podemos utilizar algunas de las estrategias señaladas en el apartado anterior, a las que podemos añadir las incluidas en el siguiente cuadro:


2.2. Atención focalizada. Mantenimiento de la atención.

Características TDAH

Respuestas educativas. Sugerencias

Dificultades de concentración.

 

Fácil distracción ante estímulos ajenos a la tarea.

 

Olvidan con facilidad los objetivos y los pasos de las tareas.

 

Dificultades de planificación y previsión de materiales y recursos.

 

Tendencia a dar respuestas excesivamente rápidas e irreflexivas.

 

Tendencia a realizar superficialmente las tareas. Ausencia de autoevaluación.

 

Necesidad de movimiento incompatible con las exigencias de las tareas.

 

Mejor rendimiento con actividades variadas.

 

Mejora el rendimiento cuando se le proporcionan descansos entre actividades.

 

Mejora el rendimiento con secuencias de actividades cortas.

Establecer las “secuencias tipo de acciones” necesarias para realizar una tarea concreta. Inicialmente muy básicas (escuchar instrucciones,  realizar una tarea sencilla y breve, enseñar a la profesora, corregir). Se plantearán las tareas de tal manera que puedan realizarse con este esquema y se ejercitarán con frecuencia.

Ante tareas más complejas que exijan un conocimiento más concreto de las acciones necesarias,  repasaremos con el alumno en particular, las distintas acciones. Será necesario informarle, aclarar sus dudas y posibilitar una ejecución exitosa.

Mantener contacto frecuente con el alumno tanto para reforzar positivamente sus ejecuciones como para reconducir sus distracciones; tocar su hombro, hacer gestos de aprobación tales como el dedo pulgar levantado o asentir con la cabeza, señalar su hoja para que vuelva al trabajo... se han mostrado eficaces para este objetivo. Durante estos periodos didácticos la profesora  deberá “pasearse” por la clase  con frecuencia y no esperar a que sea el niño el que acuda a su mesa o la reclame. Todo ello deberá pasar desapercibido para el resto de los alumnos del aula.

El tiempo de trabajo individual estará regido por una normativa. Esta deberá contemplar aspectos tales como el grado de silencio requerido para ello, motivos por los cuales los alumnos pueden levantarse del sitio, fórmulas para solicitar permisos,.... Deberá definir con claridad el comportamiento esperado y establecer los límites, lo que se puede y lo que no se puede hacer.

La ejecución de una tarea, por corta que sea, deberá ser inmediatamente corregida, estableciéndose “secuencias de trabajo-corrección” continuas. Garantizaremos con ello la posibilidad de señalar los éxitos y reforzar con frecuencia e informar de los errores para su corrección inmediata.

Emplear señales o códigos privados  pactados para mantener su atención. Establecer con él, la señal y su significado, por ejemplo “cuando la profesora, mirándole, se toca el mentón” querrá decir que “tengo que mirar el papel y volver a trabajar”.

3. Rediseñar el contexto de enseñanza-aprendizaje:

Las personas funcionamos mejor cuando las características del ambiente en el que nos movemos, se acomodan a nuestras condiciones y necesidades. Conocidas las necesidades educativas de este tipo de alumnos, es posible (sin mucho esfuerzo) y conveniente, modificar algunas condiciones del contexto escolar de manera que los contenidos, las tareas, la dinámica del aula sean fácilmente “aprehensibles” para el alumno y mejoren con ello su integración y su aprendizaje.

Características TDAH

Respuestas educativas.Sugerencias
1. Ámbito personal y social

Las condiciones personales (aptitudes, personalidad, clima familiar,  experiencias escolares, medicación...) determinarán la aparición de algunos de estas características:

Riesgo de desarrollar una
baja autocompetencia (experiencias de fracaso en las tareas habituales)

Riesgo de desarrollar una
baja autoestima
(sentimiento de incompetencia generalizada)

Dificultades para el autocontrol
(motriz, verbal, de ejecución)

Riesgo de problemas en relaciones sociales.

Riesgo de problemas de comportamiento
y adaptación a contextos diferentes

Dificultades para comprender y asumir normas.

Las dificultades que presentan los niños con TDAH son de naturaleza neuropsíquica por lo que no debemos atribuir intención ni conciencia a sus comportamientos. Los adultos y educadores debemos respetar estas diferencias comprendiendo el carácter de sus problemas.

Estos alumnos necesitan personas que confíen en sus posibilidades, y que organicen propuestas didácticas que les conduzcan al éxito y no al fracaso.

Una tendencia natural a evitar es extrapolar las valoraciones negativas que realizamos sobre sus comportamientos a ámbitos o áreas en las que el niño funciona bien. Es fundamental esforzarnos en realizar valoraciones positivas y equitativas evitando las comparaciones y los comentarios lesivos.

Con estos niños no son eficaces los castigos, los gritos, y las situaciones límite de carácter negativo. Se ha comprobado que es mucho más eficaz el refuerzo aplicado de forma adecuada y proporcional: contingente al comportamiento positivo, refuerzo diferencial, economía de fichas, refuerzos sociales...

No debemos hacer comentarios públicos sobre las conductas de desatención o de movimiento tales como: “estás en las nubes”, “eres un polilla”, “no atiendes”, “te distraes con el vuelo de una mosca”, .. En lugar de ello es preferible dar claves que guíen su actitud tales como “¿recuerdas qué es lo que tenías que hacer?”, “¿estás terminando?”.

Proporcionar al alumno un rol integrado: garantizando su participación en la dinámica de trabajo del aula: Compartir las mismas tareas, asumir responsabilidades, participar en actividades de grupo, compartir juegos, ser capaz de ayudar a otros...

Ofrecerle posibilidades de interacción positiva con iguales: organizando agrupamientos flexibles para realizar tareas, programando actividades en pequeño grupo, diseñando grupos de trabajo y juego cooperativos, ofreciendo actividades lúdicas y divertidas en la que compartir placer.

2. Ámbito escolar

 

Procesos
de enseñanza – aprendizaje

Posible dificultad para ajustar su comportamiento a las exigencias de la actividad escolar (silencio, tiempo, calidad, normas...).

 

Posible dificultad para mantener la atención durante las explicaciones e instrucciones y para mantener la concentración en las tareas.

 

Posibles conductas contrarias a las exigencias escolares moverse, de manipular, de levantarse del sitio...

 

Probable exceso verbal (interrupciones, intromisiones, tono inadecuado...).

 

Riesgo de retraso escolar si no se toman las medidas oportunas.

 

Buena reacción ante el refuerzo.

 

Mejor rendimiento cuando se amplían los canales de entrada de información (auditivo+visual).

Regulación del comportamiento:
Intervenir para controlar el comportamiento inadecuado a través de: procedimientos de modificación de conducta, implantación de normativa en el aula, ajuste de la exigencia escolar, utilización de estrategias específicas (marcadores de actividad,  descansos funcionales, responsabilidades...).

Atención:
Garantizar el mantenimiento de la atención sostenida y de la concentración mediante la aplicación de los procedimientos y estrategias señalados en los apartados 2.1. y 2.2.

Programación. Adaptación:
Adecuar los contenidos y actividades del aula ordinaria a la Z.D.P. y a las necesidades del alumno en función de:

Nivel de dificultad: actividades que pueda realizar solo o con poca ayuda.

Ritmo de trabajo: actividades cortas y presentadas secuencialmente.

Exigencia: limpieza, orden, exactitud, terminar las tareas, calidad...

Actividades novedosas y diversas sobre un mismo contenido y que exijan actividad mental.

Evaluación:

Realizar un seguimiento pormenorizado del trabajo del alumno mediante la evaluación y corrección de cada una de sus tareas.

Utilizar registros para anotar el progreso en los objetivos planteados-.

Refuerzo: Utilizar sistemas de refuerzo para potenciar la ejecución de tareas y motivar hacia el aprendizaje:

Economía de fichas para registrar y reforzar la terminación de las tareas.

Elogio privado y público ante tareas bien hechas.

Colocar los trabajos en los paneles del aula o de los pasillos.

Mostrar los trabajos a los demás; llevarlos a casa acompañados de una nota de felicitación...

Características TDAH

Respuestas educativas. Sugerencias

 

3. Ámbito Cognitivo

Las aptitudes intelectuales y los estilos cognitivos y de aprendizaje de los alumnos son en todos los casos individuales. en función de ello, estarán presentes, en menor o mayor grado, algunas de las siguientes dificultades:

 

Posibles dificultades de estructuración y asimilación de las nociones y procesos espacio temporales.

 

Tendencia a dar respuestas irreflexivas e inmediatas.

 

Posibles dificultades para controlar sus procesos de ejecución de tareas: olvidos, distracciones, actividades irrelevantes...

 

Posibles dificultades en la planificación y previsión y en la elaboración de “proyectos”.

 

Posibles dificultades para cambiar de método  o estrategia a la hora de abordar problemas a pesar de su ineficacia.

 

Proporcionarle experiencias y conocimientos en los que experimentar la existencia de secuencias temporales a través de:

Establecimiento de rutinas de actividad en el aula: hábitos de autonomía, hábitos de higiene, uso de materiales, cambios de actividad...

Utilización  de horarios y calendarios: relación de actividades diarias y semanales (calendarios generales de aula y agenda visual individual) y análisis y reflexión sobre ellos.

Utilización de diferentes marcadores: de actividad escolar (pintar, leer, jugar, trabajar solo...) de principio y fin de actividad, de ejecución de normas (escuchar, permanecer sentado...).

Establecer y entrenar en el seguimiento de secuencias de trabajo:
1º. Escuchar instrucciones.
2º. Seleccionar el material necesario.
3º. ¿Qué se me pide que haga?.
4º. Realizar la tarea.
5º. Enseñar a la profesora.
6º. Análisis conjunto de la eficacia o fracaso y sus causas.
7º. Corregir (si es necesario).
8º. Recoger.

Establecer procedimientos estandarizados en la ejecución de tareas gráficas y matemáticas:

Márgenes, separación entre líneas, fechas y títulos, nombres... en escritura.

Formatos para la resolución de problemas: elaborar una configuración espacial que facilite el análisis y la resolución (ver ejemplo).

Formatos para facilitar la transición de la manipulación a la simbolización numérica (ver ejemplo).

Utilización de pautas para la escritura (Montessori...).

Utilizar estrategias que inviten a la reflexión y la guíen:

Corregir públicamente las tareas.

Modelar procedimientos de análisis de los resultados: el resultado no es correcto, vuelvo a leer el problema, ¿qué datos tengo?...

Analizar y comparar procedimientos y resultados.

Ejecución compartida, evaluación compartida con la profesora.