CONCLUSIONES
DEL I CONGRESO NACIONAL DE EDUCACIÓN Y PERSONAS
CON DISCAPACIDAD, CELEBRADO EN PAMPLONA LOS DÍAS
6,7 Y 8 DEL MES DE MARZO DE 2003
1)
Las personas con discapacidad tienen derecho a aspirar
a las mismas cotas de bienestar que el resto de
los ciudadanos. Los actuales enfoques de la educación
de las personas con discapacidad apuntan a una mayor
participación y protagonismo de las mismas
en relación con los servicios que debe ofrecerles
la sociedad para asegurarles la mayor calidad de
vida posible. Esta incluye un grado creciente de
autodeterminación por parte de estas personas.
2)
El reconocimiento de ese derecho exige un cambio
de actitud en la intervención educativa,
una implicación, una afectividad, un compromiso
ético del mediador educativo, al que éste
llega a través de tres sentimientos:
- la compasión, en el sentido etimológico
de padecer con, de sentirse afectado por el dolor
del otro;
- la indignación ante la humillación
y el daño no justificado; y
- el respeto, como actitud de protección
hacia lo que nos parece valioso.
Estos
tres sentimientos constituyen los núcleos
básicos del gran proyecto educativo. Por
lo demás, el compromiso ético del
docente lleva acarreada, a menudo, su propia satisfacción,
su propia felicidad.
3)
La intervención educativa sobre la persona
con discapacidad debe atender al proyecto personal
de futuro de cada alumno, de cada alumna, para lo
que es preciso planificar el conjunto de los apoyos.
De ello se deduce, por una parte, que para el profesor
no es una opción, sino una obligación,
su integración en el equipo docente y, por
otra, que al alumno debe ofrecérsele un continuum
de posibilidades de escolarización.
4)
La escuela no se constriñe a las paredes
de las aulas, sino que se amplía a todo el
entorno, a todo aquello que permita a los alumnos
participar de forma activa en aprendizajes funcionales,
ejercer opciones, tomar decisiones o responsabilizarse
de ellas. De ahí la necesidad de:
- la coordinación de los servicios;
- la contextualización de los programas de
aprendizaje;
- la colaboración de las familias y con las
familias;
- y el compromiso de las distintas instituciones,
públicas y privadas.
5)
La educación de las personas con discapacidad
exige numerosos recursos de apoyo. Sin embargo se
hace necesaria una revisión de la organización
y del funcionamiento de los recursos en los centros,
con el fin de orientarlos hacia intervenciones globalizadas
y no, a veces, tan parcializadas.
6)
Los nuevos enfoques de la educación de las
personas con discapacidad requieren una actualización
en la formación del profesorado, que debe
comenzar con la sensibilización del mismo
ante este tema, para después proseguir con
una formación específica sobre las
cuestiones más relevantes.
7)
A través, sobre todo, de la reflexión
sobre la importancia de la conciencia profesional,
este Congreso puede ser el comienzo de una línea
de mejora en la actuación educativa sobre
las personas con discapacidad.